domingo, 22 de noviembre de 2015

tecnologías en los alimentos

¿Cuáles fueron las últimas tecnologías aplicadas al sector agroalimentario en 2011?

el 4 de enero de 2012 en Últimas Tecnologías
Todo lo que le preocupa a la industria agroalimentaria, soluciones tecnológicas que ayudan a las empresas en la búsqueda de mejoras en sus procesos y con ello, incrementar su competitividad.  Hacemos un repaso de los artículos publicados en la sección de últimas tecnologías durante 2011 y englobados dentro de tres áreas: calidad y seguridad alimentaria, por una industria más verde y la tecnología, el mejor aliado.

Innovación en Calidad y Seguridad Alimentaria

Por una parte, los consumidores confían en que la industria alimentaria se preocupa por mantener estos dos parámetros perfectamente bajo control. Por otra parte la industria se esfuerza por incorporar aspectos innovadores que permitan mejorar estos parámetros, ofreciendo a los consumidores productos con mejores propiedades y con una mayor vida útil.

En el caso de los productos agrícolas, los tratamientos post-cosecha contribuyen a la protección y mejora de la vida útil de los alimentos. Por otra parte, el uso de biosensores mejora la identificación de la presencia de microorganismos patógenos en los alimentos.

Hay que destacar la importancia de contar con un laboratorio acreditado que garantice que los alimentos son seguros y cumplen con los más estrictos estándares de calidad. Además, que sean capaces de detectar la presencia de gluten en los alimentos de vital importancia para un grupo poblacional creciente como son los celiacos, detectar la bacteria E. Coli STEC, que tantos problemas causó en 2011, así como la presencia de metales pesados, perjudiciales para la salud.

Técnicas de conservación y envasado activo: “Frescos y seguros por más tiempo”

Durante 2011 se presentaron diversas técnicas de conservación que mejoran la estabilidad de los alimentos a lo largo del tiempo. Las microondas utilizadas en la esterilización de los productos V gama; el uso de ultravioleta para garantizar que en los productos líquidos no existen microorganismos que los deterioren y los ácidos orgánicos en el caso de productos frescos. Por otra parte, el Oxitest permite conocer la estabilidad oxidativa de las grasas presentes en un alimento, y con ello su vida útil. Una mejor conservación se puede obtener combinando varias tecnologías, como las altas presiones en las líneas de envasado.

Además de las técnicas de conservación, el envasado es clave para preservar los alimentos y que lleguen al consumidor en buen estado. Envases inteligentes, nanotecnología y envases funcionales están al orden del día. Cabe mencionar el uso de técnicas como los Fluidos Supercríticos para impregnar sustancias biocidas. Los nuevos envases diseñados para mejorar la vida útil de los productos que al tiempo que captar la atención de los consumidores deben cumplir con la legislación de materiales en contacto con los alimentos, además de considerar las alternativas al Bisfenol A en las formulaciones.

Las técnicas de detección de cuerpos extraños, ayudan a la industria a garantizar la ausencia de sustancias contaminantes en los alimentos, asegurando la seguridad alimentaria.

Por una industria más verde, nuevas mejoras tecnológicas

La industria alimentaria es una de las más importantes del tejido industrial. Muchos de los procesos y prácticas empleadas tienen como contrapartida un negativo impacto sobre el medio ambiente. La sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente se han convertido en dos aspectos clave tanto para las administraciones como para las empresas: 10 acciones que las empresas pueden hacer para reducir el impacto ambiental. Por otra parte, ¿y si podemos sacar partido a los residuos que generamos? Es posible obtener sustancias activas así como energía de los subproductos.

Los residuos y subproductos derivados de las prácticas industriales suponen en muchas ocasiones un problema por el impacto medioambiental y el coste de gestión  asociado. ¿Por qué no aprovecharlos?. En el caso de los residuos ganaderos y agrícolas, la producción de biogás agroindustrial es una de las opciones más viables. Obtener energía a partir de residuos contribuye a la reducción de costes. Si además, se combina con un sistema de producción de microalgas con fines energéticos, todavía mejor.

Por otra parte, nos encontramos con la gestión de residuos derivados del consumo de alimentos. Con la ayuda de microorganismos es posible degradar las bolsas de plástico y si distinguimos entre compostable y biodegradable, el impacto medioambiental se ve reducido.

A su vez, un indicador creciente en Europa, es el cálculo de la huella de carbono que ofrece a la industria datos sobre las emisiones de dióxido de carbono asociadas al ciclo de vida de un producto. La industria se plantea si los sistemas de producción actuales son sostenibles.

La tecnología, el mejor aliado para mejorar la eficiencia

Innovaciones en la tecnología pueden suponer un ahorro en términos de tiempo y coste. Aumento del rendimiento, mejora a la producción, automatización de procesos, optimización del consumo energético…

“Hacia dónde dirigirnos”. En un sector tan globalizado como el agroalimentario, la estrategia es de vital importancia. La gestión de la innovación, la Inteligencia Competitiva y las redes sociales permiten conocer la tendencia del sector y adaptarnos a los requerimientos de los consumidores.

Tras definir la estrategia, la tecnología puede ser el mejor aliado para ejecutar los planes marcados. Los Fluidos Supercríticos presentan diversas aplicaciones de interés, como la extracción de compuestos de alto valor añadido a partir de subproductos así como la impregnación de polímeros con sustancias que eviten el deterioro de los alimentos. La automatización de los procesos, el uso de Visión, Ultrasonidos y Espectrometría así como el control de la cadena de frío permiten garantizar el correcto funcionamiento de los procesos productivos. Si a esto le añadimos un sistema de gestión de la eficiencia energética, conseguimos una sustancial mejora del proceso.

Desde el punto de vista del diseño de nuevos productos, existe una tendencia al desarrollo de alimentos que aporten un beneficio para la salud. Haciendo uso de técnicas de microencapsulación, es posible diseñar alimentos funcionales y probióticos. Si estos además se comercializan con envases con funcionalidades particulares, el éxito está garantizado.

En ainia tenemos una amplia experiencia en la búsqueda de soluciones tecnológicas para las empresas agroalimentarias. Si lo desea puede ponerse en contacto con nosotros.

http://tecnoalimentalia.ainia.es/web/tecnoalimentalia/ultimas-tecnologias/-/articulos/rT64/content/cuales-fueron-las-ultimas-tecnologias-aplicadas-al-sector-agroalimentario-en-2011

Nuevas tecnologías alimentarias: el procesamiento de alimentos por razones de seguridad, conveniencia y sabor

La salazón y el secado son dos de los primeros métodos utilizados para transformar alimentos con el fin de preservar su frescura y mejorar su sabor. Con el paso de los años, las técnicas de procesamiento de alimentos han mejorado sustancialmente, lo que ha permitido perfeccionar el abastecimiento alimentario al prolongar la duración de los artículos, evitar que éstos se echen a perder y aumentar la variedad de los productos disponibles. Éste es el primero de una serie de artículos que Food Today va a dedicar a las nuevas tecnologías y su contribución a una provisión de alimentos más eficaz.

Extrusión: nuevas formas y texturas
Determinados alimentos como algunos productos de aperitivo, cereales, golosinas e incluso algunas comidas para animales se producen gracias a un método de procesamiento conocido como extrusión. Ésta consiste básicamente en comprimir los alimentos hasta conseguir una masa semisólida, que después se pasa por una pequeña abertura, que permite obtener una gran variedad de texturas, formas y colores a partir de un ingrediente inicial. Este procedimiento ha dado lugar a productos con formas y texturas desconocidas hasta ahora. La extrusión puede servir para dar forma y, en ocasiones, cocinar ingredientes crudos y convertirlos en productos acabados.
La máquina extrusora consiste en una fuente de energía, que acciona el tornillo principal, un alimentador para dosificar los ingredientes crudos y una espiga que rodea al tornillo. Este último empuja los ingredientes hacia una abertura con una forma determinada, la boquilla, que determinará la forma del producto. La extrusión puede realizarse a elevadas temperaturas y presiones, o simplemente aplicarse para dar forma a los alimentos, sin cocinarlos.

Uno de los beneficios derivados del uso de este procedimiento en la producción de alimentos está relacionado con la conservación de los mismos. La extrusión permite controlar la cantidad de agua contenida en los ingredientes, de la que dependen la aparición de microbios y la consiguiente putrefacción de los alimentos. Por lo tanto, es una técnica muy útil para producir productos alimentarios con una humedad óptima y duraderos, que cada vez se emplea más para obtener toda una serie de productos como aperitivos, algunos cereales de desayuno, golosinas y comida para animales.

Productos nuevos y originales
Los productos de aperitivo son uno de los sectores de la industria alimentaria que más ha crecido recientemente; en este campo, la extrusión ya se ha establecido como método para obtener productos nuevos y originales. La mayoría de los cereales pueden someterse a este proceso, así como los productos a base de cereales como el pan, los cereales de desayuno, y los pasteles. La extrusión también puede emplearse para producir alimentos para animales.

Una aplicación de la extrusión que resulta especialmente prometedora es el procesamiento de carne artificial. Éste consiste en procesar y secar harina de soja hasta obtener una sustancia con una textura esponjosa que se sazona de forma que su sabor sea parecido al de la carne. A las semillas de soja se les quita la cáscara y se extrae su aceite antes de molerlas para obtener harina. Después, la harina se mezcla con agua para eliminar los hidratos de carbono solubles, y se extrusiona la masa resultante. Durante el proceso, la soja calentada pasa de una zona de alta presión a otra de presión reducida a través de la boquilla, lo que produce la expansión de la proteína de la soja. A continuación, se somete a deshidratación y puede cortarse en trozos o molerse para producir grageas. Con las técnicas de extrusión es posible producir sustitutos de la carne de buena calidad a partir de soja o de la micoproteínas (proteínas obtenidas a partir de hongos). La proteína de soja también se emplea para elaborar alimentos funcionales con el objetivo de aprovechar sus propiedades beneficiosas.

http://www.eufic.org/article/es/artid/nuevas-tecnologias-alimentarias-procesamiento/

Nuevas tecnologías para mejorar la conservación de alimentos

Los ciudadanos de los países desarrollados tienen sobradas razones para preocuparse por la calidad y seguridad de los alimentos que consumen. El número de enfermedades producidas por los alimentos ha aumentado a lo largo de los últimos 20 años. Se estima que, en la actualidad y anualmente, 1 de cada 3 europeos y 1 de cada 4 estadounidenses padece una toxiinfección por el consumo de alimentos en mal estado.
Estas enfermedades producen 20 muertes cada millón de habitantes y cuestan a sus gobiernos “billones de euros”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 2 millones de niños mueren al año por enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua. Por otra parte, la “diarrea de los viajeros”, que es la enfermedad más comúnmente contraída por los visitantes a los países en desarrollo, se ha estimado que afecta a entre el 20 y el 50% de los 35 millones de viajeros que anualmente atraviesan las fronteras de estos países.
¿Cuáles son las causas del problema?
El consumo de nuevos alimentos que se procesan con viejas tecnologías o con nuevos métodos todavía no suficientemente contrastados es una de las más importantes. Esta es la causa de la “aparición” de los microorganismos denominados “patógenos emergentes”, que incluyen a especies de gérmenes que tradicionalmente no constituían un problema importante para la salud. El desarrollo de nuevos alimentos potencia, en ocasiones, su crecimiento frente al de otros patógenos “tradicionales”.
El cambio de los métodos convencionales de producción animal y vegetal favorece la aparición de nuevas enfermedades (síndrome de las “vacas locas”, intoxicación por dioxinas etc.) y el contagio de grandes grupos de animales y plantas con especies patógenas bien conocidas.
La concentración en grandes compañías de las industrias agroalimentarias hace que un fallo en los sistemas de control de calidad afecte a un gran número de consumidores, incluso de distintos países. Por idénticas razones, el cambio en los hábitos de vida, con la creación de grandes comedores colectivos, es también una causa importante del problema.
Finalmente, los cambios demográficos que han experimentado los países desarrollados han conducido a un aumento considerable de la población especialmente sensible (YOPIS= jóvenes, ancianos, embarazadas e inmunodeprimidos).
¿Cuáles son las limitaciones de las tecnologías tradicionales?.
En la actualidad, el único método de conservación que simultáneamente garantiza la seguridad sanitaria de los alimentos es el calor. Sin embargo, recientemente se ha demostrado que diversas especies microbianas patógenas para el hombre (que originan una enfermedad) son capaces de sobrevivir a los actuales tratamientos térmicos. Además, alimentos aparentemente bien pasteurizados han sido responsables de graves toxiinfecciones alimentarias.
El principal problema de los tratamientos térmicos radica en su inespecificidad, dado que, al tiempo que inactivan microorganismos y enzimas, producen una serie de cambios químicos en los componentes de los alimentos cuyas consecuencias son la perdida de su calidad nutritiva, sensorial y funcional. Esta circunstancia impide, en muchas ocasiones, incrementar la intensidad de los tratamientos actualmente utilizados y, por tanto, su seguridad sanitaria.
Por otra parte, los cambios en los hábitos de consumo y la mayor preocupación del ciudadano medio por la calidad de los alimentos que consume, han inducido a la industria alimentaria al desarrollo de nuevos productos mínimamente procesados. Una de las principales limitaciones para la expansión industrial en este campo es la inexistencia de métodos de conservación e higienización adecuados que, asegurando la conservación y salubridad de estos alimentos, afecten mínimamente a su calidad.

http://www.aragoninvestiga.org/Nuevas-tecnologias-para-mejorar-la-conservacion-de-alimentos/

Nuevas tecnologías en la conservación de alimentos

La aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la conservación de alimentos pretende dar respuesta al incremento de la demanda, por parte de los consumidores, de alimentos con aromas más parecidos a los frescos o naturales, más nutritivos y fáciles de manipular.

Las tecnologías más estudiadas en la actualidad se basan en el empleo de sistemas de destrucción o inactivación bacteriana sin necesidad de emplear un tratamiento térmico intenso, como la Alta Presión Hidrostática (HHP, son sus siglas inglesas) y el Campo Eléctrico Pulsado (PEF), así como todos aquellos sistemas de envasado y modificación de la atmósfera gaseosa y otras varias.

No obstante, y a pesar de todos los esfuerzos en términos de investigación y de inversiones, se está implementando, de forma generalizada en la obtención de nuevos productos, un número reducido de estas tecnologías.

Tecnologías de inactivación
Las técnicas de inactivación microbiana han sido las más estudiadas, especialmente en la última década. Algunas de las más destacadas son la radiación ionizante, HHP, PEF, homogeneización por alta presión, descontaminación por radiación ultravioleta, láser de alta intensidad, ultrasonidos o los campos magnéticos. De entre ellos, han tenido especial fortuna la alta presión y el campo eléctrico pulsado, ya que no requieren la aplicación de calor, son tratamientos relativamente económicos, especialmente cuando se puede trabajar en continuo y con volúmenes adecuados de producto, y no producen problemas de residuos peligrosos.

Alta presión hidrostática
Algunas técnicas permiten incrementar la vida comercial de productos frescos después de su elaboración La técnica de alta presión hidrostática (HHP) se basa en el tratamiento de un producto por encima de 100 MPa, una elevada presión, que consigue afectar, especialmente, a las membranas celulares y a la estructura de algunas proteínas sensibles. La consecuencia es que se puede limitar el desarrollo microbiano y eliminar una parte significativa de las bacterias presentes en el producto.

Actualmente, los equipos que mayoritariamente se encuentran en el mercado son discontinuos, aunque es posible conseguir, a un precio elevado, algunos sistemas que empiezan a ofrecer la posibilidad de trabajar en continuo. Las capacidades de tratamiento suelen ir de 1 a 4 toneladas por hora con sistemas de elevada, con un coste estimado de entre 10 y 15 céntimos de euro por kilogramo de producto.

Se ha realizado una producción comercial de algunos alimentos como mermeladas de frutas, gelatinas, salsas, zumos, guacamole y jamón cocido, entre otros productos. Sin embargo, desde casi el principio se había considerado su aplicación para el tratamiento de leche y derivados. No obstante, más que en aplicaciones comerciales, se ha trabajado en el estudio científico de los tratamientos por alta presión para incrementar la vida comercial de algunos productos, después de su elaboración, como el queso de cabra, para reducir el tiempo de maduración de algunos quesos y para limitar la sobre-acidificación del yogur.

A pesar de todo, un punto que no ha sido estudiado con suficiente profundidad todavía es la aplicabilidad de este sistema a la leche para conseguir una reducción de su alergenicidad. Desde hace tiempo se está poniendo de manifiesto que la leche es uno de los alimentos que más fácilmente inducen a alergias en niños si se introduce pronto en la alimentación infantil. En este sentido, parece que la alta presión hidrostática puede afectar la estructura de la beta lactoglobulina, una de las proteínas más implicadas en el mecanismo de desarrollo de la alergia a la leche. Por tanto, un tratamiento complementario podría conseguir un producto significativamente más seguro.

Con este tratamiento se ha puesto demostrado que se consigue una reducción importante del recuento microbiano, aunque no está aún resuelto qué pasa con un grupo de bacterias, las denominadas viables no cultivables. Es decir, microorganismos que se ven dañados, que no pueden crecer pero que no han muerto. Éstos pueden activarse de nuevo, lo que supondría un peligro potencial, especialmente si el alimento no se mantiene en refrigeración.

Campo eléctrico pulsado
La tecnología basada en el campo eléctrico pulsado (PEF, en sus siglas inglesas) es también un tratamiento en el que no se produce un calentamiento de los alimentos y busca inactivar grandes cantidades de microorganismos. Esto implica una reducción de la actividad biológica en el producto con el consiguiente incremento en la vida comercial del producto.

El PEF se basa en colocar el producto entre un set de electrodos que envuelven una cámara de tratamiento. Cuando se introduce el alimento en esa cámara, se le suministran pulsos eléctricos de elevado voltaje, lo que produce una rotura en la pared y la membrana de las células microbianas. No obstante, sólo se pueden tratar en la actualidad alimentos líquidos. Este sistema no se encuentra con facilidad en la industria, debido quizás a lo relativamente reciente de su aplicabilidad. Por el momento aún está en fase experimental.

Generalmente, las bacterias Gram positivas son más resistentes, lo que inicialmente siempre se ha considerado como algo negativo, y especialmente las esporas de bacterias, que se muestran habitualmente como altamente resistentes. Estos datos no son especialmente buenos, sobre todo si tenemos en cuenta que son tratamientos que han salido al mercado con el interés de sustituir el calor, sin provocar modificaciones en los alimentos.

No obstante, es posible aplicarlo a alimentos que no requieran tratamientos especialmente intensos y en los que la microbiota Gram positiva sea la dominante, como por ejemplo la mayoría de los alimentos fermentados, como quesos, yogures, embutidos y productos cárnicos.

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2005/07/06/18966.php#sthash.HJZcGVQs.dpuf

conservación de alimentos y sus progresos

La aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la conservación de alimentos pretende dar respuesta al incremento de la demanda, por parte de los consumidores, de alimentos con aromas más parecidos a los frescos o naturales, más nutritivos y fáciles de manipular.

Las tecnologías más estudiadas en la actualidad se basan en el empleo de sistemas de destrucción o inactivación bacteriana sin necesidad de emplear un tratamiento térmico intenso, como la Alta Presión Hidrostática (HHP, son sus siglas inglesas) y el Campo Eléctrico Pulsado (PEF), así como todos aquellos sistemas de envasado y modificación de la atmósfera gaseosa y otras varias.

No obstante, y a pesar de todos los esfuerzos en términos de investigación y de inversiones, se está implementando, de forma generalizada en la obtención de nuevos productos, un número reducido de estas tecnologías.

Tecnologías de inactivación
Las técnicas de inactivación microbiana han sido las más estudiadas, especialmente en la última década. Algunas de las más destacadas son la radiación ionizante, HHP, PEF, homogeneización por alta presión, descontaminación por radiación ultravioleta, láser de alta intensidad, ultrasonidos o los campos magnéticos. De entre ellos, han tenido especial fortuna la alta presión y el campo eléctrico pulsado, ya que no requieren la aplicación de calor, son tratamientos relativamente económicos, especialmente cuando se puede trabajar en continuo y con volúmenes adecuados de producto, y no producen problemas de residuos peligrosos.

Alta presión hidrostática
Algunas técnicas permiten incrementar la vida comercial de productos frescos después de su elaboración La técnica de alta presión hidrostática (HHP) se basa en el tratamiento de un producto por encima de 100 MPa, una elevada presión, que consigue afectar, especialmente, a las membranas celulares y a la estructura de algunas proteínas sensibles. La consecuencia es que se puede limitar el desarrollo microbiano y eliminar una parte significativa de las bacterias presentes en el producto.

Actualmente, los equipos que mayoritariamente se encuentran en el mercado son discontinuos, aunque es posible conseguir, a un precio elevado, algunos sistemas que empiezan a ofrecer la posibilidad de trabajar en continuo. Las capacidades de tratamiento suelen ir de 1 a 4 toneladas por hora con sistemas de elevada, con un coste estimado de entre 10 y 15 céntimos de euro por kilogramo de producto.

Se ha realizado una producción comercial de algunos alimentos como mermeladas de frutas, gelatinas, salsas, zumos, guacamole y jamón cocido, entre otros productos. Sin embargo, desde casi el principio se había considerado su aplicación para el tratamiento de leche y derivados. No obstante, más que en aplicaciones comerciales, se ha trabajado en el estudio científico de los tratamientos por alta presión para incrementar la vida comercial de algunos productos, después de su elaboración, como el queso de cabra, para reducir el tiempo de maduración de algunos quesos y para limitar la sobre-acidificación del yogur.

A pesar de todo, un punto que no ha sido estudiado con suficiente profundidad todavía es la aplicabilidad de este sistema a la leche para conseguir una reducción de su alergenicidad. Desde hace tiempo se está poniendo de manifiesto que la leche es uno de los alimentos que más fácilmente inducen a alergias en niños si se introduce pronto en la alimentación infantil. En este sentido, parece que la alta presión hidrostática puede afectar la estructura de la beta lactoglobulina, una de las proteínas más implicadas en el mecanismo de desarrollo de la alergia a la leche. Por tanto, un tratamiento complementario podría conseguir un producto significativamente más seguro.

Con este tratamiento se ha puesto demostrado que se consigue una reducción importante del recuento microbiano, aunque no está aún resuelto qué pasa con un grupo de bacterias, las denominadas viables no cultivables. Es decir, microorganismos que se ven dañados, que no pueden crecer pero que no han muerto. Éstos pueden activarse de nuevo, lo que supondría un peligro potencial, especialmente si el alimento no se mantiene en refrigeración.

Campo eléctrico pulsado
La tecnología basada en el campo eléctrico pulsado (PEF, en sus siglas inglesas) es también un tratamiento en el que no se produce un calentamiento de los alimentos y busca inactivar grandes cantidades de microorganismos. Esto implica una reducción de la actividad biológica en el producto con el consiguiente incremento en la vida comercial del producto.

El PEF se basa en colocar el producto entre un set de electrodos que envuelven una cámara de tratamiento. Cuando se introduce el alimento en esa cámara, se le suministran pulsos eléctricos de elevado voltaje, lo que produce una rotura en la pared y la membrana de las células microbianas. No obstante, sólo se pueden tratar en la actualidad alimentos líquidos. Este sistema no se encuentra con facilidad en la industria, debido quizás a lo relativamente reciente de su aplicabilidad. Por el momento aún está en fase experimental.

Generalmente, las bacterias Gram positivas son más resistentes, lo que inicialmente siempre se ha considerado como algo negativo, y especialmente las esporas de bacterias, que se muestran habitualmente como altamente resistentes. Estos datos no son especialmente buenos, sobre todo si tenemos en cuenta que son tratamientos que han salido al mercado con el interés de sustituir el calor, sin provocar modificaciones en los alimentos.

No obstante, es posible aplicarlo a alimentos que no requieran tratamientos especialmente intensos y en los que la microbiota Gram positiva sea la dominante, como por ejemplo la mayoría de los alimentos fermentados, como quesos, yogures, embutidos y productos cárnicos.

http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2005/07/06/18966.php#sthash.HJZcGVQs.dpuf

Las primeras grandes nuevas tecnologías aplicadas a gastronomía del 2015

Cada año en Enero se realiza en Las Vegas el  International Consumer Electronics Show (CES) y ahí se pueden ver las grandes innovaciones que serán tendencia el año entrante y los venideros.

Por ejemplo este año hemos visto coches que se manejan solos, wearables, realidad aumentada, robots,  y un largo etc.

Y es en CES donde hemos podido ver estas grandes innovaciones en nuevas tecnologías para gastronomía, cocinas y cuidado de la salud.

nuevas tecnolgías gastonomia
Feria de innovación CES
Si hace unos años, hubiésemos buscado en google las palabras comida o chef en CES, no hubiésemos encontrado mucho, pero desde que se han invertido más de un billón de dólares en los últimos cinco años en tecnologías para la alimentación, la cosa ha cambiado bastante.

Está claro que el mundo de las nuevas tecnologías para gastronomía, restaurantes y turismo, están teniendo un auge impresionante.

El Internet de las cosas se espera que para 2020 el número de dispositivos conectados a Internet supere los 40 mil millones. Por ende, esto recién comienza y tiene un potencial enorme.

Desde aquí animo a todos mis alumnos y amigos que están con startups en este rubro, porque la cosa promete. Vamos que se puede.

De momento no todas estas nuevas tecnologías para gastronomía y cocinas vistas en CES están para la venta aún, pero llegarán, así es que atento/a a lo que viene.

Nuevas tecnologías en gastronomía Cocina del futuro de Whirlpool

Creo que esta innovación es el deseo de muchos. Una cocina interactiva, que combina todas las funciones de una cocina convencional, con el social media.

Esto es posible, porque la cocina está integrada con las redes sociales, como Facebook, Pinterest, Twitter, etc. Además de vídeo, Skype, etc.

La experiencia de usuario como podréis ver en los vídeos es espectacular, muy flexible y se adapta a cada persona.

nuevas tecnolgías gastonomia
Cocina del futuro de Whirlpool
Tal como comentan las personas que vieron esta cocina en directo, es un sueño hecho realidad que puede cambiar la vida de las personas y las familias.

Comentaban que esta es una innovación que se podía esperar de Apple o Google, pero no de esta firma. Pues ya veis, aquí hay mercado, consumidores e innovaciones para todos y de todas partes.

Eso sí, el que no correo vuela.

Aquí os dejo un par de vídeos con la cocina del futuro de Whirlpool, no os los perdáis. Esto si que es una pasada.

http://marketingastronomico.com/las-primeras-grandes-nuevas-tecnologias-aplicadas-a-gastronomia-del-2015/







MI OPINION
La aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la conservación de alimentos pretende dar respuesta al incremento de la demanda, por parte de los consumidores, de alimentos con aromas más parecidos a los frescos o naturales, más nutritivos y fáciles de manipular.

Las tecnologías más estudiadas en la actualidad se basan en el empleo de sistemas de destrucción o inactivación bacteriana sin necesidad de emplear un tratamiento térmico intenso, como la Alta Presión Hidrostática (HHP, son sus siglas inglesas) y el Campo Eléctrico Pulsado (PEF), así como todos aquellos sistemas de envasado y modificación de la atmósfera gaseosa y otras varias.

No obstante, y a pesar de todos los esfuerzos en términos de investigación y de inversiones, se está implementando, de forma generalizada en la obtención de nuevos productos, un número reducido de estas tecnologías.


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